martes, 22 de junio de 2010

Para ti

Para ti tengo incontables conversaciones en la madrugada/ uvas que despiertan en tu boca y en la mía clamando justicia / también he visto, para ti tardes de risas por alguna ocurrencia tuya/ melodías repetitivas avivando nuestros sentidos/ la vida cuando encuentra su nivel máximo a tu lado y somos más fuerte que todo/
Para ti tengo viajes que huelen a felicidad/ sospechas de tiempos mejores, vencidos por el triunfo a las probables malas rachas/ manos fuertes cuando se duplican/ una fotografía hecha de libertad
Para mi tienes, las cosas que has logrado despertar, y que yo no conocía/ el coraje con que te enfrentas al mundo y te vuelves más valiente/ la felicidad que me das cuando no te la pido/ dos lunas que has logrado encender con la alegría que arrastras a tu paso/ el orgullo que sientes cuando hago uso de mi rebeldía por una buena causa/ Dos canciones tarareando y moviendote al ritmo/
Para ti tengo, más que todo mi esperanza inagotable, premonitora de buenos días.

sábado, 6 de febrero de 2010

Superba, un clásico


El Superba, es uno de los pocos bares de antaño que aún quedan en Lima. Fundando hace más de setenta años por los genoveses Carlos Onetto y Mario Carbone. Es el lugar favorito de hombres de prensa, intelectuales y bohemios que disfrutan de extensas tertulias acompañadas de un delicioso y generoso chilcano, el rey del local. El Superba a pesar del tiempo ha sabido mantener una clientela cautiva, gracias a la estrategia de sus dueños. Calidad, atención, precios módicos. Sobre todo ese ambiente sencillo y antiguo, que te dan sensación a casa vieja, además de su afán por desdeñar a la modernidad, lo hacen especial.



La comida. En el superba nunca debe faltar patita con maní, ni frejoles y menos el cau cau cuenta Carlos Duffó, actual dueño del restaurante. Sin embargo, el plato estrella del lugar es el tacu tacu con apanado, una verdadero placer culinario. La variedad de platos no es escasa, pues además de ofrecer comida criolla, se pueden preparar tallarines con salsa roja, al estilo italiano asegura Duffó, administrador del legendario bar.





Debe ser también ese ambiente familiar y la cálida atención de los mozos que invitan a su clientela a regresar. Todos tienen más de veinte años trabajando y a pesar de ello parecen nunca perder la agilidad para atender al comensal. Apenas llegamos, Mauro Vásquez (mozo por más de cuarenta años), me reconoce y presenta al Señor Duffó. Me sorprende la escena en que los encuentro y voy entendiendo un poco el éxito del bar. El dueño tomando una taza de café y el mozo comiendo unos tallarines verdes, cualquiera que los vería pensaría que se trata de dos hermanos. Con su infaltable velocidad Mauro corre a traerme un agua de manzana. Son apenas las doce, nos queda una hora, a la una eso está que estalla, la gente llega para almorzar generalmente el menú de seis soles.



Duffó, piensa que el trato que recibe el cliente es básico “Acá encuentras lo que quieras y te sientes como en casa, el ambiente invita a quedarte. Es importante lo que transmitimos porque somos como una familia. Por acá han pasado personajes desde Alfredo Bryce Echenique hasta Gianmarco Zignago antes asiduo concurrente”, recuerda mientras me da la innumerable lista de personajes conocidos “hasta la misma Chabuca Granda que se ponía a cantar, un día se armó una bronca porque a los de al lado no les gustaba su voz, sus amigos la defendieron”, se ríe y con cierto disimulo reconozco su orgullo “Un amigo periodista jura que hasta el mismo Hemingway estuvo por acá hace muchos años atrás, es lo que dice que sea cierto no sé”, se excusa. El restaurante se empieza a llenar, son la una de la tarde. Mauro y Polo van y vienen. Ezequiel adentro en la cocina, convierte en manjar todo lo que toca. Entro y le pregunto, dime al fin ¿Cuál es el secreto del tacu tacu? Se ríe, y sin aspavientos responde “cebollita, ajos, ají especial y un poquito de orégano y para el apanado galleta y pan”, listo, salgo. Mauro nos invita al fotógrafo y a mi disfrutar de esa delicia mil veces fotografiada por hoy. Mientras comemos, el reportero gráfico me interroga ¿Siempre se les ve así de felices? Trabajan con gusto, ¿no?



Alrededor de las tres de la tarde, la gente va desapareciendo, por la noche en cambio se ponen más sofisticados y piden algo a la carta y de ley, un chilcano o cervezas para tomar, entonces el bar toma otro color, más bien dorado.

Superba

Avenida Petit Thouars 2884, San Isidro

Precios: Tacu tacu 7 soles

Tacu tacu con apanado 17 soles

Chilcano: Desde 6 soles.

viernes, 22 de enero de 2010

poema musical

La noche habla al oído al recuerdo que se esconde / tímidamente se asoma y me cuenta de la tarde aquella: sentados en la alameda y dando vueltas/ las risas, los besos.

Porque es tan bonito estar apoyada en ti/ hoy quisiera que los minutos no avanzaran que el mañana se detenga / mirar, mirar esos dos círculos que me encierran en su vida.

Y tu nombre retumbando en mi es una dulce melodía/ suena, suena me acaricia y hace más corta la distancia/ de tu no presencia/ duermo, sueño y tu vuelves a estar de pie, frente a mí.

miércoles, 20 de enero de 2010

Mendívil: Fe hecha arte



Hace más de ocho décadas don Hilario Mendívil apenas alcanzaba los seis años. Ni siquiera su madre, a quien adoraba tanto, pudo presentir que aquel muchacho de oscura piel, dejaría huella dentro de la cultura peruana, gracias al oficio que se le negó practicar reiteradamente: la artesanía. Tenía talento para hacer figuras preciosas de la mezcla de material (armazón de madera, tela encolada, pasta de arroz y harina de chuño).

“Mi abuela le prohibió a mi padre que sea artesano. Le decía: Te vas a morir de hambre, porque en esos tiempos los artesanos sólo trabajaban dos veces al año. Ella le amarraba las manos a una mesa, pero su afán por el arte pudo más y finalmente aceptó. Él estaba en esto casi desde que tuvo uso de razón, es decir, desde los seis años hacía las caritas”, recuerda Juana Mendívil sobre el hombre que recorrería el mundo con su famoso estilo de cuellos largos, inspirado en los auquénidos. Estilo que en un comienzo, debido a su forma tan peculiar, no fue aceptado en el mercado.




“Don Hilario se hace conocido después de haberse casado con Georgina. Él vendió sus obras a la única tienda de objetos de arte y artesanía que había en el Cusco. La señora a la que se los dio los perseguía a él y a mi madre para que le devuelvan su plata pues los cuellos largos no llamaban la atención de la gente. Hasta que un día llegó José María Arguedas y vio sus trabajos, le preguntó a la señora quién era el creador de esas obras, ella le respondió: un indio que ya murió. Interesado, Arguedas, le dijo que quería ubicar al artesano para llevarlo a Lima. Sin embargo, a pesar del egoísmo de esa mujer, Arguedas llegó a contactar a mi padre, con quien hizo una amistad tan bonita que hasta se hicieron compadres”, cuenta Juana, quien conserva la tradición familiar junto a sus cinco hermanos.



Reconocimiento mundial

Don Hilario tuvo una infancia difícil, llena de escasez. Su único juguete eran las llamas que siempre estaban en la puerta de su casa. Su inmenso cariño por ellas, es fuente de inspiración en su estilo de cuellos largos, además de su inagotable fe inmortalizada en sus objetos. “Lo que yo trabajo ahora es una fusión de lo tradicional con lo religioso, una pachamama, por ejemplo, es una conjunción de lo religioso con lo tradicional. Lo de mi padre era más religioso, inmortalizaba su fe en los objetos y la manera en la que lo demostraba era en sus esculturas y en su participación en las fiestas católicas de su pueblo, San Blas”

“Entre los más célebres admiradores del arte de Mendívil tenemos a la Presidenta argentina Cristina Fernández. Estuvimos presente en su toma de mando y armamos el nacimiento. También la Reina Sofía, en el año 85, estuvo en nuestra casa en el Cusco, y mandó a pedir una virgen embarazada para su hijo; nos mandó una carta de agradecimiento. El Papa Juan Pablo II nos mandó la bendición papal y una Biblia. Le gustó mucho la virgen embarazada porque comentó que la hacía más humana”, dice una de las herederas de don Hilario.

Igual que muchos peruanos. Los artesanos piden un seguro de salud. Si bien es cierto el año pasado se promulgó la ley, con una serie de beneficios entre los que no figura el principal, el de salud. “Somos más de dos millones de artesanos. Somos cultura viva y hermanamos países con nuestra artesanía. Los materiales que usamos son tóxicos y necesitamos un lugar donde curarnos. La gasolina, los esmaltes, la tela encolada, que debe entrar a un grado de cocción de 40 grados, con el tiempo te va dañando las manos”, señala.

sábado, 24 de octubre de 2009

¿Cuánto?

La intención no
Vale nada

Veo en carne
Viva a la soledad.

El nudo
Crece y se hace más duro.

¿Cuántos pasados
Más habrá que olvidar?

¿Cuántas horas más
Me golpearán?

¿Cuándo dejaré de sentirme
Nada?

jueves, 3 de septiembre de 2009

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Dentro de la noche
precisamente
ahí en el borde
de la nada

Te busco.

Es volátil, fugaz
y eterno
como los astros.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

A ti

Su sola sonrisa nubla las anteriores nostalgias- derrama gracia, siempre tiene un as bajo la manga- juega con palabras, filosofía de la vida- no es ningún intelectual falso ni inspirado- calcula, dispara- tiene el mejor retrato revelador- son segundos me pierdo en la vida que vislumbra sus ojos- un beso desgarrador- mil silencios mil caricias- eso es él.